ANSIEDAD

La ansiedad es la respuesta del organismo ante una situación de amenaza que puede ser peligrosa para su integridad física o psíquica. Esta respuesta es normal cuando se produce ante situaciones de amenaza real, pero es patológica cuando se desencadena ante situaciones que claramente no son amenazantes o cuando la alerta se prolonga de forma exagerada, es decir, cuando ya no existe un factor de estrés que lo justifique. A diferencia de la ansiedad normal que cumple una función de adaptación a nuestro entorno, la ansiedad patológica limita la libertad personal produciendo un deterioro físico, psicológico y del funcionamiento social.

Se estima que la ansiedad es la causa de al menos el 10 % de las consultas que se atienden a diario en un Centro de Salud a pesar de que se estima que los pacientes que solicitan ayuda en atención primaria no superan el 20% de los que tienen ansiedad. Por ello la ansiedad es una causa frecuente de demanda de atención médica, psicológica, de productos de herboristería, de acupuntura, laserterapia… y de consumo de alcohol.

La sobreutilización de los servicios médicos y las consecuencias de la evolución natural de este tipo de trastornos (recaídas, incapacidad, abuso de sustancias psicoactivas, infartos…) dan idea de la necesidad de un correcto diagnóstico y un mejor tratamiento.

Los trastornos de ansiedad afectan a casi el 15% de las personas en algún momento de sus vidas, afectando en general más a mujeres que a hombres, fundamentalmente por la alta frecuencia del trastorno de angustia con agorafobia y las fobias simples, siendo en el resto de los trastornos de ansiedad equivalente la frecuencia entre hombres y mujeres.

Dentro de los trastornos de ansiedad consideramos, entre otros, el trastorno de angustia, la agorafobia, la fobia social, el trastorno obsesivo, el estrés agudo, la ansiedad generalizada.

Un episodio de ansiedad, en los casos en los que se presenta con más intensidad, puede considerarse como un ataque que se distingue por presentar en los individuos aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia), palpitaciones, molestias en el pecho, dificultades para respirar, problemas digestivos que traen vómitos y diarrea como consecuencia. En algunos pacientes con ansiedad puede manifestarse alteraciones del sueño, alimentación y en la respuesta sexual.

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