CANNABIS

El cannabis (marihuana, hachis, porros…) es la sustancia ilegal más consumida en España y Andalucía.

En Andalucía el 8% de la población de mas de 12 años los consumió en el ultimo mes, llegando al 20% en la franja de 16 a 24 años, edad en la que más del 40% lo ha tomado alguna vez.

Entre los partidarios de su consumo es frecuente escuchar la ausencia de efectos secundarios importantes por ser una sustancia “natural”, que no produce síndrome de abstinencia cuando se deja, que tiene efectos terapéuticos, pero ser natural no es sinónimo de inocuo, da síndrome de abstinencia psicológico (que es el que suele llevar a la recaída por la ansiedad que genera) y de igual forma que no recetamos opio a los enfermos con dolores intensos sino morfina, no se receta fumar cannabis, entre otras porque la mayoría de los consumidores no tienen las enfermedades para las que se recomienda el uso terapéutico.

Los riesgos de consumir cannabis derivan de su principal principio activo, el THC que por ser soluble en grasas se deposita en los tejidos grasos del organismo , entre ellos el cerebro.

Los principales efectos por los que se consume son la relajación y la desinhibición, lo que en definitiva es una ralentización de las funciones superiores como el aprendizaje, la concentración y la memoria, lo que genera el denominado síndrome amotivacional.

Hoy día podemos decir que el 50% de las personas que acuden a urgencias por trastornos psiquiátricos graves son consumidores de cannabis. Esta situación hace que estos pacientes sean habitualmente medicados de por vida con antipsicóticos y ansiolíticos.

En Control Clinic sabemos que la mayoría de estos procesos son derivados del consumo de cannabis por lo que nuestros pacientes son tratados en tres líneas de trabajo: la del consumo de cannabis y su síndrome de abstinencia psicológico, la del cambio de conductas favorecedoras del consumo, entre ellas la desmitificación de los efectos favorables del cannabis y la de la patología psiquiátrica, que generalmente desaparece con la abstinencia y permite una vida libre de fármacos.

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