Qué hago si mi hijo sufre depresión o esquizofrenia

Hay niños con esquizofrenia, con depresión, con ansiedad. Hay pequeños que sufren de terrores o de trastornos de la alimentación. Si la salud mental es un tema aún silenciado en los adultos, en los menores es una realidad de la que se habla con muy poca frecuencia. Justo el pasado 10 de octubre se celebraba el Día de la Salud Mental, fecha que ayuda a visibilizar a quienes padecen estas patologías, más aún en el caso de los niños.

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Los psiquiatras sin embargo, reivindican que es necesario normalizar. Que también tienen a niños en sus consultas. La depresión, explican, no es patrimonio de los adultos. Ni siquiera las enfermedades mentales más serias -psicopatías, pérdidas de contacto con la realidad- son desconocidas para los menores.

En 2015 -el último año del que la Junta de Andalucía tiene datos-, pasaron por los servicio de salud mental de la comunidad casi 50.000 menores de edad. La mayoría, por las unidades de salud mental comunitaria (25.251 niños) y el resto, por las unidades de salud mental infanto juvenil (22.559 menores). Esto supone que los niños suponen el 17 por ciento de todos los pacientes que son atendidos por el sistema andaluz de salud.

Sistema escalonado

El sistema de salud andaluz está diseñado de forma piramidal, explican los profesionales que trabajan en él. Un niño, cuando acude al médico, es atendido por su pediatra. Si ahí se detecta alguna patología mental, se le puede tratar. A no ser que se trate de un problema más complejo, en cuyo caso se traslada al centro de salud mental comunitario. Ahí ya hay un psiquiatra (o un psicólogo) que trata al menor.
Este segundo escalón se encarga del grueso de las patologías mentales en menores de edad, pero si el caso lo requiere, hay un tercer nivel aún más especializado donde se puede derivar al niño: los centros de salud mental infanto-juvenil.

Según los profesionales de la salud mental, los niños empiezan a ir al psiquiatra cuando cumplen los seis o siete años, «pero sobre todo cuando llegan a la adolescencia», explica el doctor Jaime Rodríguez Sacristán. Pero ya en los primeros cinco años «puede haber ansiedad, brotes psicóticos o neuróticos», añade, «aunque no es lo habitual».

Básicamente, los médicos dividen a los pacientes mentales menores de edad en dos grupos: los prepúberes (que suelen sufrir problemas de desarrollo, neurológicos o de inteligencia y que se tratan con estimulación y atención primaria y, por otro lado, los adolescentes, que sí pueden presentar de forma más habitual patologías psiquiátricas más severas. «Ahí se ven casos de depresiones sobre todo, que pueden llegar a ser muy graves», advierte Rodríguez Sacristán.

Esa tristeza que se empieza a manifestar con 13 o 14 años, sigue el doctor Rodríguez Sacristán, «es muy seria, porque después puede llevar a comportamientos de suicidio». Sin embargo, «las familias lo suelen detectar a tiempo», explica.

Por sexos

Una cuestión curiosa en el caso de la salud mental infantil es la diferencia que hay en la presencia de patologías en uno y otro sexo. Según el último informe de la oficina del Defensor del Menor de Andalucía de este año, los trastornos alimentarios afectan al 90,9 por ciento de las niñas por el 9,1 por ciento de los niños. Coincide el doctor Rodríguez Sacristán, quien asegura que «las tristezas con más comunes en chicas que en chicos».

Ocurre sin embargo lo contrario en el caso del trastorno generalizado del desarrollo, donde «la mayoría de personas diagnosticadas fueron chicos (86,6 por ciento)».También hay diferencias notables en el caso del déficit de atención e hiperactividad, que afecta a un 80 por ciento de niños por el 20 por ciento de niñas.

Pero, apunta el informe, hay dolencias en las que se encuentra casi la paridad entre sexos. Es el caso de los trastornos de ansiedad, depresión y somatizaciones, donde los pacientes se reparten en un 55,6 por ciento de chicas y un 44,4 por ciento de chicos.

Ayuda médica

Para detectar y tratar todas estas patologías, los menores andaluces cuentan con un cuadro de profesionales que se compone de psiquiatras, psicólogos, personal de enfermería, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales. Concretamente, la comunidad tiene 35 psiquiatras para los más de un millón y medio de niños que hay en Andalucía, 33 psicólogos y once trabajadores sociales, que desarrollan su labor en las 18 unidades de salud mental infanto-juvenil que hay en la comunidad. Por su lado, en las unidades de salud mental comunitaria de Andalucía hay «alrededor de 60 psicólogos y algunos psiquiatras», explican desde la Consejería de Salud de la Junta.
http://sevilla.abc.es/andalucia/sevi-salud-mental-menores-hago-si-hijo-sufre-depresion-o-esquizofrenia-201710141747_noticia.html

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