La adicción digital es preocupante porque se pierde contacto con el mundo real

“La red social es la red de personas cercanas a nosotros, 20-30 personas, y cuando hablamos de redes sociales hablamos de millones, de la esclavitud de tener seguidores; la red social, la auténtica, queda muy diluida”, apuntan desde el Programa USALudable
Las nuevas tecnologías no son en sí misma adictivas, pero su uso excesivo sí, un fenómeno creciente que se da, sobre todo, entre los más jóvenes. En los últimos años, el abuso o uso inadecuado de las nuevas tecnologías ha pasado a encuadrarse dentro de las adicciones comportamentales, aceptando que tiene una base común con el resto de conductas adictivas. Uso abusivo y adicciones digitales que no se limitan al teléfono móvil, sino que incluyen las redes sociales, whatsapp, videojuegos, juegos de azar y apuestas deportivas online.

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“No es un no a las pantallas”, sino que se trata “de poner un poco de cordura, de poner límites educativos, primero los adultos como modelo para los más jóvenes, y luego en la familia o en los centros educativos negociar y llegar a acuerdos para implementar un uso racional que haga que nos beneficiemos de todo lo positivo que nos aportan las nuevas tecnologías, pero sin dejar de ser nosotros mismos”, explica Manuel Rodríguez Álvarez, psicólogo Programa USALudable del Servicio de Asuntos Sociales (SAS) de la Universidad de Salamanca dedicado a la promoción de la salud y la prevención de riesgos psicosociales en la comunidad universitaria.

Las nuevas tecnologías tienen innumerables ventajas, pero también han dado lugar a nuevas patologías. La adicción digital “es muy preocupante”, porque “lo que supone es que las personas se centran más en el mundo digital, se pierde la posibilidad de estar conectado al mundo real”. Tal y como señala el psicólogo Manuel Rodríguez, “es importante estar muy centrado para sacar la parte positiva que como herramienta nos proporciona y no caer en todas las dificultades añadidas que tiene, en muchos casos de pérdida de contacto con la realidad, de estar pendientes del ‘like’, de querer transmitir en la red una imagen realmente de lo que nos gustaría ser pero no de lo que somos, de la dificultad de interactuar con las personas de tu entorno (a todos los niveles, de amistades, de búsqueda de pareja…)”, y no menos preocupante “a determinadas edades, sobre todo en adolescentes, es la educación afectivo-sexual, porque en muchos casos tienen acceso al porno, y no tienen una formación adecuada en estos aspectos”.

Las nuevas tecnologías están tan presentes en nuestra vida que podemos llegar a pasar una media de 11 horas al día viendo pantallas, según un reciente estudio realizado por la plataforma para padres y madres Empantallados, un dato impactante en el que está incluido el tiempo que pasamos delante del ordenador, televisión, móvil, tablet… y que constata que “estamos continuamente pendientes” de las pantallas. “Hay muchos adolescentes y personas jóvenes sobre todo que lo primero que hacen al levantarse es conectarse, y lo último antes de dormirse, también, ver pantallas. En muchos casos se duerme además con el móvil encendido dentro de la habitación”, explica Manuel Rodríguez.

Adicciones TIC

Las adicciones a las TIC se definen como “la necesidad compulsiva de estar pendiente de este mundo digital, de tal manera que mi estabilidad personal la pongo en base a lo que voy viendo, a si tengo ‘likes’, a si he escrito a otra persona y ha tardado más de 10 minutos en contestarme…, todo eso genera tensión, frustración, ansiedad”.

La educación en el uso racional de los dispositivos digitales es clave para prevenir conductas abusivas, y de hecho, “algunas empresas de telefonía ya están incluyendo en los nuevos dispositivos iniciativas que van en la línea de la prevención, mensajes de advertencia como que pasar determinadas horas puede generar dependencia, y también la posibilidad de impedir que uno se conecte continuamente a la red”.

En el caso de los adolescentes, tal y como aconsejan los expertos, “el papel de los padres es fundamental y el poder firmar un contrato de uso de las pantallas. De tal manera, que hay un compromiso por ambas partes (padres, madres, tutores, educadores…), a la hora de decidir a qué tipo de juegos, en qué horarios se utilizan, si el móvil se utiliza o no en las comidas”, e incluso la novedosa posibilidad de contar con un espacio en la casa para dejar los dispositivos electrónicos a una determinada hora.

Las adicciones digitales también dado lugar a nuevos términos para su definición, como la nomofobia, “la incapacidad de salir a la calle sin el móvil o a que se te pierda”. ¿Cómo evitar caer en la adicción a las pantallas en un mundo cada vez más digitalizado? “Se trata de buscar el punto de equilibrio, son un avance espectacular, pero no podemos desconectarnos de nuestra propia esencia, seguir con las relaciones sociales, de vernos, de charlar mirando a la otra persona a los ojos”, porque, como añade, “sobre todo en redes tratamos en muchos casos de transmitir la imagen que nos gustaría, y las personas pasamos por distintos momentos, hay que ser fieles a lo que sentimos y somos”.

Las redes sociales han acaparado otro término, la red social. “Una viene derivada de la otra, la red social es la red formada por personas cercanas a nosotros, con la que tenemos contacto y vemos habitualmente, y es muy importante tener una red social sólida y que nos apoye, pero la red social está formado por 20-30 personas, y cuando hablamos de redes sociales hablamos de millones, y de la esclavitud de tener seguidores. La función de apoyo emocional que debe jugar una red social queda muy diluida, y es la auténtica”.

Comunidad universitaria

La Unidad de Atención Psicológica, ubicada en la Facultad de Psicología, y la Unidad Psiquiátrica, en la Facultad de Medicina, está abierta a todos aquellos estudiantes que “plantean una demanda de tratamiento en relación a aquellas situaciones que les preocupan, fundamentalmente tienen que ver con la ansiedad, la autoestima, el tema de las relaciones y, de fondo, en muchos casos, alguna dificultad en relación a este tema”, y de hecho, añade, “no es infrecuente encontrarte con personas que tienen varias cuentas, cuentas falsas porque han tenido relaciones y se bloquean pero a través de estas cuentas siguen viendo lo que hacen”.

Tampoco se puede obviar que las nuevas tecnologías pueden ser una herramienta muy poderosa para ejercer control sobre otra persona. “Se acaban produciendo situaciones muy complicadas, donde personas más vulnerables emocionalmente y con menos seguridad en sí misma pueden ser manejadas por otras personas que a través de esta herramienta adoptan un papel de más valentía cuando seguramente en condiciones normales no sería así”, explica Manuel Rodríguez.

“El papel de los padres es clave y el poder firmar un contrato de uso de las pantallas”

Por otra parte, desde el SAS también se realiza una labor importante de promoción entre el colectivo universitario, “implementando actividades donde abordamos todo lo que tiene que ver con un uso adecuado de las redes sociales”, sin olvidar un tema que cada vez preocupa más, “las apuestas deportivas”, siendo “frecuente que muchos jóvenes apuesten”.

¿Cómo desengancharse del móvil? “No es fácil, hay que tratar la dependencia y volver a utilizarlo de una forma mucho más racional”, precisa. ‘”Pasa por una reeducación de los hábitos para buscar ese equilibrio”, porque, como explica, “no se trata de no volver a utilizar las nuevas tecnologías, es ir en contra de los tiempos que estamos viviendo, tiene que ver con volver a ser, y a la vez beneficiarnos de lo que nos aporta”.
Fuente: https://salamancartvaldia.es/not/211357/adiccion-digital-preocupante-porque-pierde-contacto-mundo-real/

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