Si cinco amigos salen de fiesta y durante la noche beben exactamente los mismos mililitros del mismo tipo de alcohol no podrán evitar que, al día siguiente, haya cinco grados distintos de resaca. Un resultado que, según la ciencia, se explica debido a la aparición de distintos factores: nuestra genética, la regularidad en el consumo, nuestro género…Una de las últimas investigaciones al respecto es la llevada a cabo por el psicólogo Richard Stephens, de la Universidad de Keele (Reino Unido), que se ha centrado en el estudio de la frecuencia y la gravedad de la resaca en distintos sujetos. Un trabajo que tenía como línea de partida las conclusiones del informe elaborado por el Instituto Nacional sobre el abuso de alcohol en las que se ponía de manifiesto que las personas con antecedentes de alcoholismo en la familia son cuatro veces más propensas a desarrollar ese mismo problema en el futuro. Según el trabajo publicado en Psychopharmacology, en el que se analizaron durante un año las resacas de 142 personas -24 de ellas presentaban antecedentes de familiares con problemas con el alcohol-, queda demostrado que la memoria tiene una influencia decisiva en la manera en la que nos afecta el consumo de este brebaje.Los resultados que se desprenden de la investigación fueron de lo más reveladores. Aquellos participantes que poseían dichos antecedentes mostraron un mayor número de cuadros de malestar tras la ingesta de bebidas espirituosas.Un hallazgo que el propio Stephens ha sugerido que podría resultar de gran ayuda en el desarrollo de nuevas terapias médicas para frenar el consumo de alcohol en pacientes potencialmente alcohólicos. Según el científico, estos malos recuerdos podrían ser muy útiles si se utilizan para evocar las consecuencias a las que enfrentarían si ceden ante la tentación de beber en aquellos momentos en los que se les presente el síndrome de abstinencia.Cómo evitar las resacas sin tener que renunciar al alcoholUno de los asuntos que tiene desde hace mucho tiempo trabajando a distintos grupos de científicos de todo el mundo es el que tiene que ver con la fórmula milagrosa que consiga crear la primera pastilla capaz de paliar la resaca. Algo en lo que las grandes farmacéuticas llevan invertidas auténticas fortunas.Uno de los trabajos que más luz ha arrojado al respecto es el elaborado por Aaron White y Ralph Hingson sobre el consumo excesivo de alcohol y las consecuencias que se derivan de este hábito entre los jóvenes universitarios. En esta franja de edad se calcula que sufren resacas siete de cada diez sujetos tras una noche de fiesta con alcohol de por medio.Si bien su investigación dejó claro que de nada sirve atiborrarse de comida una vez el nivel de alcohol en sangre ya ha dejado el rastro suficiente, la cosa cambia cuando el consumo de alimentos se realiza de manera previa o en paralelo a una ingesta moderada de alcohol: “Tener comida en el estómago puede reducir la concentración de alcohol en sangre y evitar los picos de borrachera en un tercio de los casos aproximadamente”.”No existe una cantidad mágica, pero una buena regla de oro es alternar una bebida sin con cada vaso de alcohol que nos tomemos. De esta forma conseguirás que tu tasa de alcoholemia no alcance unos niveles tan altos”, apostilla el doctor White, recordando que la mejor manera de no sufrir las consecuencias del alcohol es, claro está, no tomándolo.Partiendo de la base de que no hay un solo estudio que respalde el consumo de alcohol, la mejor solución para la resaca -más allá de evitar acercarse a las bebidas espirituosas- pasa por el autocontrol. Y es que, lo que sí parece tener calculado la ciencia es que ocho de cada diez individuos son capaces de regular su consumo y minimizarlo, no llegando a acumular más de un 0,10% de alcohol en sangre durante la noche. De esta manera no se sufrirá resaca al día siguiente.

Fuente: http://www.elmundo.es/f5/comparte/2017/05/14/5915e5d3e2704e39188b458a.html

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