El abuso es pernicioso; por sistema. Pero definir la frontera entre uso y abuso nunca es fácil porque carecemos de libro de estilo. Tampoco lo es detectar los primeros síntomas de una adicción. Casi todos somos adictos a algo, pero en la mayoría de los casos nos manejamos por la vida sin excesivos problemas. Si un adolescente de quince años usa internet más de seis horas al día en jornadas lectivas, ¿estamos ante un abuso de las tecnologías digitales? La mayoría de los educadores –y se supone que de padres y madres– contestaría que sí, sin entrar a valorar en qué mundos pueda navegar durante ese tiempo un chaval sin autocontrol de atención a la pantalla. El 22 % de los estudiantes quinceañeros de este país afirma usar internet más de seis horas diarias. Son los llamados «usuarios extremos». Otro 18 % reconoce que navega diariamente entre cuatro y seis horas. O sea, cuatro de cada diez estudiantes de segundo de la ESO se pasan por lo menos 240 minutos al día por la red entre semana. Tiempo, pues, que compaginan con horas de sueño y horas de clase.

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Internet como ocio sedentario. Mal asunto. La estadística lleva firma de PISA, las pruebas internacionales que analizan la evolución de los sistemas educativos de los países de la OCDE, entre ellos España. Y a través de esos datos sabemos que el consumo moderado de internet entre estudiantes de la Secundaria Obligatoria es menor en nuestro país que en la media de la OCDE, pero en el consumo intenso España bate récords. Hay que preguntarse porqué. Las cifras en sí mismas dicen poco, pero lo que interesa es conocer el entorno de esos números. PISA nos dice que el consumo abusivo de internet afecta negativamente a cuestiones cotidianas (puntualidad, atención y asistencia a clase, por ejemplo), a los resultados académicos e incluso al grado de satisfacción del adolescente frente a la vida en general. Son eslabones de una misma cadena.

Mucho tiempo frente a la pantalla supone menos tiempo para otras actividades y más dificultad para cumplir con obligaciones y expectativas. Hablamos de estudiantes de Secundaria, con las mañanas cubiertas en el centro escolar y algunas tardes también en actividades complementarias o extraescolares, así que no hay forma de pasarse más de 360 minutos disfrazado de internauta si no es quitando alguna hora al sueño. Y eso se paga siempre. Es el cóctel perfecto para que los resultados se resientan. En las pruebas PISA 2015, los estudiantes que declararon usar internet más de seis horas diarias obtuvieron en Ciencias una media de 35 puntos menos que los demás. Viene a ser el equivalente a medio curso escolar. Los estudiantes españoles varones de segundo curso de la ESO se pasan de media 160 minutos navegando por internet cada día entre semana, pero PISA desmonta otro tópico porque ellas usan la red más que sus compañeros: 173 minutos diarios.

En fines de semana, los índices de uso (abuso) se disparan por encima de los 200 minutos como media general. No es de extrañar que casi el 70 % de los quinceañeros reconozcan sentirse «realmente mal» si no tienen conexión a internet. Eso se llama dependencia. Las estadísticas españolas sobre el entorno académico de los alumnos son siempre más favorables que las de la media de la OCDE (más de 70 países de los cinco continentes). Como muestra: el 87 % de los alumnos encuestados asegura sentirse integrado en el centro educativo. Son catorce puntos más que la media internacional.

Y en ese paisaje de buena salud social, el abuso de la red, indiscriminado y corrosivo, actúa como un nubarrón que distorsiona los tiempos, frena la socialización y rebaja los resultados académicos. Que un 40 % de los estudiantes españoles de quince años asegure pasarse más de cuatro horas frente al ordenador cualquier día lectivo pone en duda no solo la capacidad paterna de control sobre sus hijos, sino que en muchos casos estamos ante una clamorosa dejación de funciones. La escuela y quienes trabajan en ella no pueden ser responsables de que a un preadolescente le den las dos de la mañana con la ventana abierta de par en par a la red de redes.

Fuente: http://www.levante-emv.com/opinion/2017/04/27/generacion-perdiendo-tiempo-internet/1559066.html [/expander_maker]

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